SALVADOR CABELLO, PINTOR, POETA, ABUELO

María Valle Cabello es alumna de tercero y compuso un texto para el acto que se hizo a propósito del día de Andalucía. Os lo reproducimos íntegramente para que tengáis oportunidad de leerlo con detenimiento. Es un texto muy bien escrito, con el cariño de una nieta hacia su abuelo del que guarda recuerdos y del que seguramente ha heredado, aunque ella cree que no, parte de su arte:

Poeta, pintor, Abuelo”

SALVADOR CABELLO
Poeta y pintor de La Puebla
de Cazalla nacido en 1927.

Siempre fue un muchacho diferente,   con una sensibilidad algo especial.
Desde pequeño le atraía la lectura y la poesía. A pesar de haber ido a la escuela poco tiempo debido a que su familia se trasladó al campo, empezó a escribir sus primeros poemas y a dar sus primero trazos. En sus poemas y cuadros, podemos ver reflejado el amor que sentía hacia lo rural, hacia su gente y sus costumbres.
Con tan sólo 24 años, marchó  trabajar a Madrid donde hizo amistades muy peculiares: Fernando Quiñones, el pintor Pascual Lara y el escultor Eduardo Carretero entre otros.
Por problemas de salud de su madre, vuelve a La Puebla y contrae matrimonio con Mercedes, la que sería su compañera durante el resto de su vida.

Una vez casado, abre una taberna y una tiendecita de ultramarinos donde se reúnen personas con las mismas aficiones que él, Manuel Páez, Pedro Gutiérrez y Álvaro Trigueros son algunos de sus compañeros de tertulia.
Publica ocasionalmente en alguna  revista y participa en actividades culturales escribiendo guiones y dirigiendo obras de teatro que después se representaban con carácter benéfico.
Sus obras más reconocidas de esta época son: La Petenera y La Caracola.
Continúa con la pintura realizando obras religiosas para los diferentes templos de la localidad. Más tarde comienza a pintar para almacenes, galerías y casas de cuadros.
Como última actividad imparte clases de dibujo y pintura en los diferentes centros escolares. También escribe poemas y numerosas letras flamencas grabándose alguna de ellas.
Muere en La Puebla, el 25 de noviembre de 2003.

Salvador Cabello. Por María Valle.
Yo puedo decir que tengo un recuerdo muy bonito pero muy corto de mi abuelo, pues murió cuando yo sólo tenía 6 años.
Uno de los recuerdos que tengo es cuando me iba con él a su estudio a pintar. Pintaba con un carboncillo sobre un cartón paisajes para imitar sus cuadros y él me ayudaba. Considero a mi abuelo una persona muy generosa, sencilla y sobre todo muy humilde. Yo he sido la nieta que más pegada ha estado a él; pues vivía a mi lado y me pasaba con él muchísimas tardes. Me gustaría haber heredado un poco de él, pero no sólo de su arte, sino de su persona, de su forma de ser. Él quería mucho a su gente y lo demostraba día a día. Era una persona muy supersticiosa y miedosa; si por ejemplo era martes y 13, no se levantaba de la cama.
A pesar de que era pequeña, recuerdo que cuando murió lo pasé muy mal. Fui, junto a mi hermana, la primera que lo vi sin vida.
Ahora que soy un poco más madura, me paro a pensar y me da muchísima pena que se haya ido tan pronto, ya que creo que me podría haber enseñado muchas  cosas.

 

     A mi nieta María
(Por habérsela llevado a la playa en la víspera de su santo)
No presumas de sirena,
lo tuyo nunca fue el mar,
tú eres espiga morena,
alondra del olivar.

Corren cantando en tus venas
coplas de esquimo y azahar.
De mi altar: blanca azucena.
De mi cáliz: vino y pan.

Yo te quiero, mi María,
por ser mi risa y mi paz.
Del poniente es tu veleta,
del Atlántico tu sal.
Tu gracia dulce y coqueta,
de calle jazmín  cal.

 

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